TEAmo

Por Alejandra León

Imagina que te sueltan en una calle de China. No entiendes nada ni puedes hablar con nadie, esa fue mi sensación, cuando el doctor me indicó que Agustín tenía trastorno del espectro autista (TEA), ya han pasado casi 5 años de eso.

Las personas que conocen de cerca el TEA, saben que esta condición viene de la mano de la rabia, de la pena, de la paciencia, de la tolerancia y sobre todo del amor, ese amor de padre o de madre que no tiene límites.

Hay días en que no tengo tregua, entre crisis, que me dan ganas de irme lejos y no volver, hay veces que ni al baño puedo ir sola, hay días en que lloro sin parar, hay días en que me siento feliz por sus logros, hay días en que mis duchas son con compañía, muchas veces tengo que dar explicaciones a otros todo el día, mis salidas a veces son buenas o malas, pero así con todo lo que conlleva esto, soy inmensamente feliz.

No ha faltado la persona que me ha dicho lo terrible que debe ser tener un hijo así, pero sinceramente pienso que no lo es, reconozco que emocionalmente es muy cansado, pero siento que a pesar de todo, he hecho lo posible para cumplir mi sueño con él de que sea inmensamente feliz, y creo que eso es lo único que debo hacer, luchar por hacer día a día, en este mundo complicado, en donde el ser diferente es malo, en donde el que es diferente es tratado como raro, a pesar de que mi miedo principal como mamá es que sufra, siento que él no tiene ese miedo, Agustín tiene como aliado su valentía de enfrentar este mundo día a día, y eso me hace sentir la mamá más orgullosa, porque sé que a pesar de todo, él es feliz.

Muchas veces siento que la situación se me va de las manos y que soy pésima mamá, otras veces siento que tengo la situación manejada y que lo estoy haciendo de maravillas, pero a pesar de esta ambivalencia sentimental sobre “ser mamá de Agustín” creo que voy por un buen camino y que aún me queda, pues recién estamos comenzando.

Es por ello que hoy solo concluyo en que ser mamá, no es ser perfecta, muchas veces lo quisiéramos ser, pero lamentablemente no es así, muchas veces nos sentiremos superadas, que nos falta tiempo, nos cuestionaremos si realmente lo hacemos bien o simplemente si tenemos el instinto maternal. Ante estos cuestionamientos les quiero decir que sí, que cada una de ustedes es una increíble mamá, porque cada una hace lo imposible por serlo, porque cada una dejó de lado muchas cosas de su propia vida, solo por dar un poco más de tiempo a nuestros hijos o hijas, muchas veces no podremos depilarnos, darnos una ducha de media hora, dormir más de 8 horas los fin de semana o simplemente sentarnos al baño a hacer pipí tranquilas sin visitas; muchas veces se lo preguntarán , muchas veces lo pensarán, pero siempre tengan a mano la única y real respuesta: USTED Y YO SOMOS GRANDES MAMÁS , saben por qué? Porque a pesar de todo, estamos ahí al pié del cañón, a pesar de todo, y eso lo hace importante, y más importante aún en los ojos de nuestros hijos e hijas.

Muchas veces quiero arrancar cuando siento todo el peso a cuesta, pero cuando escucho la frase “mamitonga te amo” siento que es el lugar donde debo estar, porque soy su mamá y él es mi hijo… y eso es lo más importante del mundo.

Soy Alejandra León y amo a mi hijo que tiene Autismo.