Papá a los 48.

Por Luis González

 

Al ser padre de dos generaciones me he dado cuenta como ha cambiado el
hecho de ser papás . Pasamos de ser ayudadores, a compartir la crianza de nuestros hijos lo que ha implicado tener que actualizarme.

Mi primera experiencia como padre fue hace más de 20 años y fue muy distinta ya que en esos tiempos cambiar pañales era todo un logro y toda la responsabilidad de la crianza se la llevaban las madres, y mirando para atrás creo que se hizo lo mejor que se pudo con la información que se contaba en ese tiempo.

Hoy día las cosas son distintas, no somos ayudadores, sino que compartimos la crianza desde el apego en el primer día en que dormí con mi bebé en mi pecho para que mi mujer descansara de tremenda epopeya que vivíamos, aunque el trabajo en si comenzó 9 meses atrás.

Lo que quiero expresar es que ser padre presente para mi tiene otro significado: no solo el padre que provee, que “ayuda” a cambiar pañales o bota los chanchitos, sino que el que se informa, el que es capaz de escuchar y de desechar lo que por años fue la única forma de ser padre. Según mis hijas mayores lo llaman evolución.

Ser padre a los 48 trae otros temores como pensar hasta que edad estaré con él, o si seré capaz de acompañarlo en todas sus necesidades, pero el amor y las fuerzas que te da un hijo son infinitas y por ello somos capaces de todo.

 

 

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