Mi pequeño gran maestro.

Por Consuelo Villegas

Así denomino a mi hijo, Salvador.
Su nacimiento fue un renacer para mi, me enseñó a ver la vida de otra manera, me enseña día a día a respetar y tolerar, a no juzgar, a expandir mis límites. Y para ser sincera, hay días que me pierdo un poco, pero ahí está él para guiarme y reintegrarme en este camino.
El ser madre realmente fue un regalo inesperado, pero oportuno. Cómo dice su nombre, mi hijo es mi Salvador, me reencontró con mi madre y me acercó a las mujeres, a eliminar prejuicios y sanar heridas.
Soy una agradecida y afortunada por lo que me entrega a diario… la maternidad es difícil, algunas tenemos menos obstáculos que otras, pero cada obstáculos nos hace más fuerte, cada historia, cada vivencia, cada alegría y cada pena nos hace ser la excelente mujer y madre que somos. Damos lo mejor de nosotras día tras día y agradezco enormemente a estos espacios por recordárnoslo.

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