Mi pequeña gran maestra.

Por Macarena Lara.

Nos casamos en octubre del 2012, y nos prometimos volver a elegirnos cada día para disfrutar pasito a pasito esta hermosa aventura de vida juntos y si Dios lo permitiera ampliar la familia.  Ahí comenzó nuestra esperanza y sueño de ser padres, pero nunca imaginamos que la vida iba poner a prueba nuestra paz-ciencia. Por esas sincronías divinas dimos con las manos de un especialista, a quien aún agradecemos sus hallazgos, justo lo que necesitábamos para iniciar el más profundo viaje de transformación y entrega, de adentro hacia fuera, proceso médico que me llevó al quirófano un par de veces, necesité tratamiento de medicamentos y mucha paciencia y calma. Día a día íbamos descubriendo más detalles de todo lo que deberíamos ajustar para esperar con mucha fe tu llegada añorada. Dos semillitas vinieron por un tiempo muy cortito, a enseñarnos que el tiempo perfecto no es el que ansiamos controlar, sino el que dejamos fluir en perfecta armonía, y al que aceptamos con sus alegrías y aprendizajes profundos.

 

Este viaje comenzó en Viña del mar, pero por las cosas de la vida tuvimos que migrar a Santiago con camas y petacas a fines del año 2014, al parecer todo se estaba acomodando de manera mágica, una prima cercana nos llevó a tocar la puerta de otro experto, quien nos acompañó con contención amorosa y conocimiento técnico en esta preciosa aventura, y quien nos brindó apoyo con todo un equipo médico de cabecera. Pasaron unos meses, por tercera vez vi la luz del quirófano, ya ahora sí estábamos listos para retomar la dulce espera, esta vez una pequeña semillita se aferró fuertemente a mi, y se encendió una lucecita bella de esperanza. Ya corría mayo del 2015, saber que ya existías y que querías quedarte fue la alegría más maravillosa y hermosa que Dios nos pudo regalar. Nos bendijo con la oportunidad de irte descubriendo pasito a pasito desde las primeras semanas, desde que eras un puntito y coma como decíamos papi y mami, un día a la vez con mucho amor, dedicación y entrega, hasta que nos impactaste con el fuerte latido de tu diminuto corazón, ahí algo nos susurraba que venías para quedarte.

 

Guardamos paciente y discretamente este maravilloso secreto milagro de la vida, pasaron las semanas críticas y ya podíamos compartir tu llegada con toda la familia, ese día creo que marcaste un antes y después para todos los que te amamos desde el puntito y coma, ya sabíamos que eras una bella niña. Estuvimos anidándote con mucho amor y cariño, el embarazo fue de cuidado ya que tu matriz estaba muy abajo, cercana a la salida, semana a semana vigilamos sigilosamente tu crecimiento, pausadamente pasaron los 8 primeros meses, te hablamos, te cantamos, te hicimos sentir parte de nuestra tribu y nos inyectaste de la más pura energía luminosa. El último mes comenzaron más molestias físicas y algunas fueron de cuidado, desde ese día tuve que guardar reposo relativo y disminuir toda la actividad que normalmente acostumbraba a hacer para resguardarte y no adelantar tu llegada. Sorpresivamente en la semana 35 y con todas las precauciones que habíamos tomado, ese día me levanté y hubo una señal de alerta que nos llevó directo a la urgencia de la clínica, con todo el clan médico que nos había acompañado semana a semana, me fui con lo puesto y sin saber que ese día era el día que tanto habíamos esperado, decidiste salir antes, una intervención por cesárea de emergencia que nos salvó la vida a ambas,  gracias a la mano divina y nuestros angelitos que siempre nos acompañan.

 

Ese día triunfo la vida, tu vida, mi vida, la de tu papi y todos los que te amamos con el alma y cuerpo entero. Llegaste a transformarnos, a enseñarnos a valorar las cosas simples, esas que solo se ven con los ojos del alma, a alivianar nuestra carga de culpas, a celebrar la vida, como dice nuestra canción favorita, nos regalas hoy y día tras días, amor, esperanza y la motivación para buscar una mejora continua, a sacar la mejor versión de nosotros.  Hoy tienes 4 añitos y agradezco a Dios y el universo por habernos elegido, porque me elegiste como tu canal de vida para acompañarte a descubrir y explorar el mundo, y cada vez creo con más intensidad que eres mi pequeña gran maestra.

2 comentarios de “Mi pequeña gran maestra.

  1. Lili dice:

    Como hijos de Dios, muchas veces no comprenderemos porque suceden ciertas situaciones en nuestras vidas, sobre todo aquellas que consideramos como «» malas «»… He llegado a comprender y en un periodo laaaargo de tiempo, que estas situaciones sirven para dos cosas 1)fortalecer nuestro espíritu y nuestra fe
    2)acercarnos más a Dios..
    Maca.. Ufff.. No sabes el agrado que me dio poder leerte y recordar que con el pretexto de una ruta dulce o un sushi loco por ahí… Me hacías parte de esta historia.. De poder conocerte, de poder ver la hermosa mujer y madre en la que te haz convertido… Una vez te dije que eras un ser de luz.. Siempre a pesar de todo lo que pudiese estar ocurriendo en tu vida, y eras capaz a iluminarlo y darle la vuelta, obvio que nunca fue tan fácil, que te han y les han tocado (como Familia a ti y a Pablo) muchas situaciones difíciles, como la que ahora te atreves a compartir, pero como mencioné anteriormente, solo sirvieron para fortalecerlos a ambos y dieron paso a la hermosa familia que son ahora con la anhelada llegada de la Chini..
    Amiga te quiero una tonelada, a pesar de nuestras diferencias.. Eres una mujer muy especial e Inquebrantable…

    «» «Todo pasa para bien, si lo tomamos a bien»»

  2. Morelia Farias Valenzuela dice:

    Es un hermoso relato
    Lleno de amór de pareja hacia esa hermosa pequeña que nos roba el corazon todos los dias.
    Te felicito por estar presente todos los dias en la vida de ti hija 🤗😍😇

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