Mi hija…mi motor para sanarme.

Por Carolina Castro.

Sin duda el ser mamá es por lejos lo más hermoso que me ha pasado en la vida, pero junto con serlo han llegado muchos miedos, como por ejemplo a faltarle, que me pase algo y no pueda estar con ella en su crecimiento y vida que es lo que más añoro, acompañándola, guiándola, aconsejándola…dándole todo mi amor.

Desde que soy mamá, hasta hace unos años, era sólo un miedo que de sólo pensarlo me ponía los pelos de punta y me angustiaba mucho…pero el destino me tenía algo inesperado.

Todo comenzó un día que estaba en mi casa antes de ir a trabajar, viendo un programa de tv que explicaban cómo hacerse el autoexamen de mamas para detectar un cáncer precoz…Algo hizo que no me fuera al trabajo de inmediato, que me sentara frente a la tv y comenzara a imitar lo que estaban haciendo…y en eso estaba cuando me encontré un porotito… Yo en ese entonces tenía sólo 33 años… De hecho al ser tan joven no querían darme la orden para mamografía. Finalmente insistí porque desde que soy mamá crecieron mis cuidados por el mi miedo que les contaba antes.  Finalmente llegó el día de mi mamografía y eco mamaria. Sin decirle ni siquiera a mi marido y familia (pensé que no sería nada) me fui a la clínica después de dejar a mi hija en el jardín.

Cuando comenzó mi examen entré muy confiada, pero eso se acabó cuando comencé a ver al doctor con cara de preocupación y cuando llamó a otro doctor para una segunda opinión…luego me sentaron y me dijeron que era «posible que pudiera tener un cáncer de mamas», que tenía que ir a biopsia. En general soy una persona que tiendo a ver el lado positivo de las cosas, por lo mismo no me quería anteponer a nada, sino más bien pensar en que no era real “el posible cáncer” que me habían dicho los doctores. Sin embargo, en ese momento no podía dejar de pensar en mi hija…estaba tan nerviosa y angustiada que no fui capaz de sacar mi auto del estacionamiento, así que mi esposo y mi papá me tuvieron que ir a buscar…luego de eso vino la biopsia y la espera de los resultados. Reconozco que fueron unos días muy duros donde tenía mucho miedo. Por las noches miraba a mi princesita dormir y no podía parar de llorar porque ese miedo que algún día podría pasar de verdad… hasta que un día recibí un llamado el cual confirmaba mi cáncer. Con mi hija al lado no hice ningún gesto. La levanté contándole sus historias y canciones favoritas como siempre y con mi mejor sonrisa la fui a dejar al jardín. Cuando salí de ahí, me subí a mi auto y me desmoroné … No lo podía creer… cuando te diagnostican es muy duro porque no sabes cuan avanzado está…que finalmente es lo que sentencia tu futuro.

Mi futuro con mi hija  esta vez podría pasar que no existiera … Jamás sentí dolor tan grande, pero a su vez, el tenerla en mi vida me hizo tomar esta enfermedad con el power más grande que una mujer puede tener…no había ninguna posibilidad de echarse a morir y no luchar…esa no era una opción para mí en este escenario…saqué fuerzas que ni yo sabía que tenía, pero con ella en mi vida no daba chance a que fuese de otra forma…cuando soy repetitiva en nombrarla a ella para seguir adelante no significa que no pensara en mi familia y amigos maravillosos que tengo, pero ellos no dependen de mí y mi hija en ese entonces de 4 años sí. Por eso, mi motor y las ganas de doblarle la mano al destino y que todo quedara en un mal momento fueron tan fuertes. Todos los días andábamos buscando cosas para sanarme. Médicas o naturales pero ahí íbamos con todo. Finalmente llegó el día de mi operación, rodeada de familia y amigos en la pieza de la clínica…. Yo con toda la fe les dije a todos: Me voy a dormir una siesta de unos 2 ó 3 horas en pabellón y todo esto habrá terminado y celebraremos (sin saber que podía pasar, ni que tan ramificado estaba) pero con toda la fe en que Dios me iba ayudar…para mi felicidad, salí de la operación con la mejor noticia que he recibido después de saber que esperaba a mi princesa…Mi cáncer me lo habían podido sacar por completo y no estaba ramificado, sólo quedaban radioterapias por seguir y tooooooda una vida por delante con mi familia, amigos y mi motor … Mi vida… Mi sueño…Mi hija Dominga.

Aunque suene raro tengo muchas cosas que agradecerle a mi cáncer… Disfruto de las cosas simples de la vida como nunca antes, no me dejo distraer con cosas banales que ensucien lo lindo que es vivir… Sí…sólo vivir…

No doy ningún día por hecho.

Agradezco todos los días y cada vez que puedo por todo lo que me pasa y así podría seguir…Sí cáncer… No te extraño… No te quiero y sé que no volverás, pero no pasaste en vano…Gracias…Pero te tocó una fortachona con el motor más lindo que puede tener una mamá…. Sus hijos.en este caso, mi princesa Domiga.