Mi familia mamá/hija.

Por Pachy, Marcia Cornejo.

Mi Laurita llegó a mi vida de manera inesperada hace casi 8 años. Su papá biológico no quiso hacerse cargo, y después de varias discusiones yo no lo obligué. Pensé y me convencí de que “A la fuerza no hay cariño” y perdí todo tipo de contacto cuando yo tenía 5 meses de embarazo. Nunca más supe de él, ni una llamada, mensaje, correo, nada…  Mi hija no lo conoce, no tiene su apellido, ni tampoco recibe pensión, ni mucho menos afecto de parte de él. Ella lleva con mucho orgullo el apellido de mi abuelita que ahora está en el cielo.

Al comienzo fue impactante y aterrador no saber bien a lo que me enfrentaba, pero una vez que decidí cerrar ese capítulo pude comenzar a disfrutar de mi embarazo.

Mi Laurita hoy es mi gran compañera y siempre digo que la vida me premió porque a pesar de lo complejo que puede parecer criar 100% sola, ella ha hecho que todo sea fácil. Nunca me he visto superada, ni siquiera de guagua. La observo y es una niña tan feliz, que se ríe y baila todo el tiempo, es loquilla, excelente alumna y muy querida por sus amigos; Todos los que nos conocen quedan maravillados con la complicidad que tenemos las 2. Somos inseparables… y aunque muchas veces envidio a otras mujeres porque sus hijos tienen la posibilidad de salir con los papás, y así ellas poder tener tiempo para sí mismas, adoro que mi vida esté siempre acompañada por esta personita perfecta para mí. No cambiaría nada de lo que ha pasado.

No niego que es agotador y muchas veces también me ha costado muchísimo poder llegar a fin de mes, pero se puede, y se puede ser felices con mi familia de a 2. Siempre con la verdad por delante y respondiendo en la medida que ella pregunta. No quiero que parezca que quiero restar responsabilidades, pero a veces es más sano dejar ir… Tampoco guardo rencor.

El tiempo ha pasado demasiado rápido, y pienso en el día que tenga que dejarla volar para hacer su propia vida, y se me aprieta la guata, pero por ahora la disfruto al máximo y aunque me duela pensar en ese día, quiero que mi Lauri sea una mujer clara en sus derechos, segura de sí misma, libre y sobre todo feliz

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