“Las pataletas llegaron…… y para quedarse”

Por Priscilla Fernández Jorquera

Desde los primeros días de vida de mi hijo León, fue una eterna paz. El único llanto que escuchaba era por: hambre, sueño… o alguna malestar… el famoso cólico… o algún chanchito…. más de eso nada…

Con el Paso el tiempo… esa paz de a poco se ha ido alterando… sobre todo en las idas al supermercado, alguna tienda de retail, cumpleaños varios…cuando juega con los amigos o hasta en un simple negocio de barrio… llegaron las pataletas recargadas a mil con llanto manipulador (lágrimas de cocodrilo), contorsionismo en el suelo, con gritos desgarradores: «ES MÍO!!!!, NO QUIERO!!!, NOOOOOO!!!!, MAAAMAAAAAAAAAA!!!!, LO QUIERO!!!! Uffff, situación terrible donde te vez enfrentada a las miradas de todas las personas a nuestro alrededor mirando el espectáculo circense que da tu hijo, acompañado de comentarios de la gente como: «si fuera mi hijo lo agarro de un ala»…  «no sea mal@, que le cuesta comprarle lo que quiere»…. y por mi parte, una cara junto con una sonrisa muy fingida le dices a la gente «ah Jajajajaja siiii»… pero la verdad que lo único que quieres es que tu hijo se calme y todo vuelva a la normalidad…. pero eso… no pasa.. y los segundos se hacen eternos y los minutos una vida, buscando los artilugios para hacer que tu hijo se tranquilice sin entregarle lo que él quiere y retomar algo de paz que de a poco ya has perdido…

Entonces acá comienzan las preguntas sobre qué debo hacer ante esas situaciones para salir victoriosa y no morir en la desesperación de darles en el gusto… sin utilizar golpes y menos los gritos…

En mi caso tomo aire, me relajo y utilizo la psicología del amor, porque son niños y muchas veces antes de llamarle la atención, es preferible su contención con un abrazo de Mamá, llegando a un acuerdo… si el deja su berrinche logrará que yo le compre la galleta, el jugo, o el juguete que tanto quiere.

Por qué llegar a un acuerdo? Dirán muchos… si a veces no hay que darles en el gusto en todo… y tienen toda la razón, pero con eso le enseño que no siempre va a lograr lo que quiere con un berrinche o una pataleta… todo se pide de buena forma y con la palabra mágica POR FAVOR.

Aunque no lo crean, se puede… ¿Cómo lo hacen ustedes?

Saludos y buena semana!!!