Jacinta, la hermana humana.

Por Sebastián López

 

Desde que tengo uso de razón que crecí con mascotas en mi casa, esencialmente perros. Ya perdí la cuenta de con cuantos de ellos compartí momentos que hasta el día de hoy recuerdo.

 

Michele, mi señora, no había tenido la experiencia de tener perros en casa, y por más que trataba de convencerla, no accedía a la idea de tener uno debido a la pena que le daba saber que si se encariñaba, no estaría siempre junto a nosotros. Creo que intenté de todo, la llevé a casa de mi familia, una parcela ubicada en Peñaflor donde acostumbran a tener perros, con el objeto de que los conociera y tuviera un primer acercamiento a como es vivir con uno de ellos. Cada vez que veía uno en la calle, especialmente los abandonados, se los mostraba a Michele para reforzar la idea de adoptar uno de ellos. La invité al cine a ver “Mis huellas a casa”, terminamos los dos llorando (creo que este último intento fue el punto de inflexión para que ella comenzara, aunque sea, a evaluar la propuesta como una opción real).

 

Sin darme cuenta, debido a que tenía puesta mi atención en el día en que Michele me dijera “estoy embarazada”, me llama para decirme que una vecina estaba dando en adopción una cachorra de 3 meses. Mis intentos por convencerla habían dado resultado. Adoptamos a Mimi y al mes de estar compartiendo con ella, como si viniera con la “marraqueta bajo el brazo”, supimos la bella noticia de que Michele estaba embarazada. Fueron 9 meses enfocados en llevar un embarazo tranquilo, absorbiendo la mayor cantidad de experiencias buenas y malas de otras familias, y educando a Mimi para que cuando llegara nuestra hija Jacinta, ya fuera “independiente”.

 

El futuro encuentro entre Mimi y Jacinta era un tema por preparar de la mejor manera para que, Mimi no se sintiera desplazada de su manada, y para que Jacinta sintiera la presencia de ella, integrándola a su concepto de familia desde el primer momento. Presentarle a Mimi la ropa de Jacinta era esencial para que conociera y asociara los olores de ella, tomando en cuenta que el olfato es el principal y más potente sentido de los canes. Las rutinas diarias eran fundamentales para crear en Mimi la disciplina de los horarios de comida, juego, sueño y de hacer sus necesidades.

 

El día del nacimiento de Jacinta dormí en casa para descansar bien para las restantes jornadas en el hospital antes de que ella y Michele fueran dadas de alta. Ese día, tomé la primera muda de Jacinta y se la llevé a Mimi para que reconociera el “real” aroma de nuestra hija. Aquí fue el primer indicio de que con Michele habíamos realizado un excelente trabajo durante el embarazo, parecía a simple vista que el olor ya era familiar para Mimi y se comportó normalmente como si nada nuevo hubiera llegado a casa. Luego de 4 días, junto a Michele y Jacinta salimos del hospital rumbo a casa, donde nos esperaban mis suegros y Mimi. La verdad es que estábamos ansiosos, obviamente porque en casa ya no seríamos tres, si no que cuatro, y por la reacción que tendría Mimi.

 

La llegada de un nuevo integrante a la familia, una hija, no es algo trivial. Todo lo que está a tu alrededor, tus acciones, tus percepciones, tus energías, van cambiando desde el momento en que como familia se toma esta importante y hermosa decisión. Porque ya todo iba a cambiar, nuestras rutinas, nuestros horarios, entre otros, y porque queríamos ver la reacción de Mimi al ver a Jacinta, su hermana humana. Reacción que fue más que un éxito, recibiéndola como una más de su manada, demostrando su felicidad con el movimiento de su cola, sus orejas levantadas, sus primeros intentos de lamer su cara, lo que nos puso nervioso pero que hemos ido flexibilizando, lo cual ya eran suficientes signos de aceptación.

 

Desde ese momento pasamos a formar 4 en la familia, dos adultos y dos niñas que sólo necesitan atención, estimulación, tiempo para dormir y jugar. Desde ese momento todos nuestros objetivos se centraron sólo en una cosa, entregarle la mejor calidad de vida a Jacinta, basada en una vida feliz, disfrutando de las cosas simples y apoyados por Mimi.

 

Dentro de este hermoso caos, que comenzó a hace poco más de tres meses, la llegada de Jacinta ha sido una experiencia única, sumado al buen complemento con Mimi en todas sus actividades diarias. La decisión de ser padres ha sido una de las más acertadas aventuras en la que con Michel nos hemos adentrado. La decisión de adoptar a Mimi también ha influido de buena manera en nuestras vidas, ayudándonos desde el momento en que supimos que tendríamos una hija, a hacernos sentir que alguien más depende de nosotros, a formar rutinas de alimentación, de juegos, entre otras. Sin lugar a dudas ayudará a entregar a Jacinta valiosos valores como el de la responsabilidad, la disciplina, amor por los animales y la amistad. Hoy, Mimi le saca sonrisas y es seguida por los ojos de Jacinta, su hermana humana.

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