El ser madre me llevó a re significar el vínculo con mis padres, conmigo misma y con los demás.

Por Vanina Welman.

 

Mi nombre es Vanina y me dedico al desarrollo personal, aplicando distintas herramientas como biodecodificación, mindfulness, EFT. Todas las herramientas primero las apliqué en mi y hoy con amor las comparto brindando cursos de mindfulness, formación de guías de mindfulness, sesiones de biodescodificación, entre otras cosas, para que otros también puedan conectar con su esencia, ese amor y paz que habita debajo de la piel de cada uno/a de nosotros/as.

 

Desde siempre quise ser mamá.

Solo imaginarlo me llenaba de amor  y de miedooooo.

¡Que responsabilidad! ¿Cómo saber la mejor manera de criar a un niño/ una niña?

Había algo que tenía claro. De chica había sentido que mis padres eran “muy relajados”, no me miraban tanto,  y por eso no me sentía tan importante para ellos, tan amada.  Y de alguna manera al sentirme así, sufría.

Me propuse no repetir eso con mis hijos. Y entonces hice exactamente lo opuesto. Me convertí en una mamá que todo el tiempo los miraba, que continuamente estaba encima, controlando. Yo había entendido que así se sentirían amados.

Pero más que amados se sintieron ahogados, no les permitía  ser ellos mismos, no podían caerse y aprender a levantarse, no había espacio para  crecer. Detrás de todo siempre estaba yo. No podían aprender de las situaciones de la vida porque otra vez estaba yo arreglando las cosas.

 

Cuando empecé a trabajar en mi,  a dar luz a mi consciencia, empecé a elegir que mamá quiero ser.

Aprendí a  enfocar mi energía  no en luchar contra lo que no quiero sino en construir aquello que elijo a consciencia.

 

¿Cómo quiero ser como mamá? Quiero ser una mamá amorosa, cuidadosa, respetuosa, que da espacios.

Y empecé a trabajar cada día en cómo llevar eso a la práctica. ¿Qué acciones podía hacer para reflejar esa mamá que quería ser?

Y grandes ejemplos de esas acciones estaban en mis padres. ¿Y si mis padres a su manera me estaban mostrando su amor, su confianza en mi a través de sus acciones?, ¿Y si yo había interpretado su  manera de actuar como desamor y en realidad era la manera en que ellos habían aprendido a mostrar su amor?

 

Al principio sentí culpa. Me había convertido en una madre controladora. No los dejaba desplegar sus alas. No les permitía descubrir quien realmente son.

 

Pero entendí que con el pajarito pica cabeza diciéndome que mal había hecho las cosas cada vez me hundía más. Pude comprender que desde el amor mal entendido había actuado en automático por lo opuesto y ahora al tomar consciencia estaba abrazando la gran posibilidad de plantar las semillas de lo que yo conscientemente elijo en este momento presente. Ahora puedo ser una mejor mamá con todo lo que aprendí.

El ser madre me llevó a re significar el vínculo con mis padres, conmigo misma y con los demás. Ser mamá me permitió convertirme  en un ser más consciente.

Entendí que ningún extremo es bueno.

La clave está en encontrar el punto de equilibrio especial para cada uno, para cada situación.

¿Y cómo lo encuentro? Viviendo en el presente, momento a momento, eligiendo a consciencia. Y cuando me doy cuenta que algo no está funcionando, respiro profundo, conecto conmigo misma y vuelvo a elegir, entendiendo que todo en la vida es aprendizaje para la evolución del alma.

Todo es una oportunidad para crecer o un obstáculo que evita que crezca.

Yo soy quien decide.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.