Cuando mis hijos nacieron y yo me convertí en mamá.

Por Paula Vera.

 

Hola, me puse a pensar y un recuerdo del nacimiento de cada uno de mis niños, y que me gustaría compartir con ustedes sería algo así:

 

De mi primer hijo, que nació cuando yo tenía 18 años, me pasó eso de la depresión postparto, al momento de llegar de vuelta a casa, después del hospital, lo miraba y lo veía tan indefenso que pensé que no sería capaz de darme cuenta de cuando no respiraba, habían pasado unos casos de muerte súbita en esa época, así que yo lloraba mucho, sin saber por qué lloraba, y no quería que lo tocaran porque lo podían contagiar de algo, incluso me despertaba por las noches para sentirlo respirar. Todo esto duro los primeros 3 meses. En mi caso sólo tomaba pecho, así que fue creciendo y subiendo de peso más de lo esperado según las tablas de tallas y porcentajes de la pediatra, lo que hizo que poco a poco mis temores se fueran disipando.

 

Algo muy bueno era que dormía gran parte de la noche, y gracias a los consejos de mi madre, en lo que se refiere a secretos de las abuelas, fue de gran ayuda, ya que me recomendó agüita para botar gases (orégano), para quitarle lo amarillo (anís de estrella). Por otro lado, no fue una guagua tan llorona, lo que sí me complicó después es que era tan blanco que era super delicado de piel. Por ejemplo, el pañal le provocaba irritación, así es que, con cremas, aceites, jabones de afrecho logré secar y mejorar este problema, piel que siguió siendo delicada hasta cuando fue adolescente teniendo que tener cuidarse del sol por siempre.

 

En cuanto a mi 2° hijo, yo tenía 23 años, así que tooodo fue diferente, desde el parto que fue más largo, aunque los 2 fueron partos normales, este fue un poco más doloroso.

Después ya en casa con el bebé, este no tomaba pecho porque yo tuve la idea de que como ya había tenido un hijo antes ya tenía el  pezón hecho, cosa que no fue así, y como no lo tenía formado le costaba alimentarse, así que imagínense, como no se saciaba lo suficiente se despertaba al poco tiempo llorando, esto me obligaba a tener que darle muchas veces seguidas de día y de noche, uffff como consecuencia no descansábamos ni él, ni yo,  ya que me despertaba varias veces por la noche, lo que acumulaba cansancio y mal humor de mi parte, eso duro 3 meses.

Cuando lo llevé al pediatra, le expliqué la situación y solo me dijo que le diera pecho a libre demanda, y un suplemento que era muy caro en esos tiempos, así que se lo pude dar unas semanas. Como bajó de peso en su primera visita al pediatra me hizo mostrarle cómo le daba pecho para revisar si lo hacía bien, justo cuando le estaba mostrando, el bebé me tomó bien el pezón y recuerdo que grité de dolor mientras él tomaba pecho y pasé al llanto de dolor, ahí supe que no tenía bien formado el famoso “pezón”. Nunca olvidaré esa primera visita a la pediatra, bueno aún así no era lo suficiente nutritiva mi leche así es que se me sugirió usar un relleno, cosa que cambió mi vida y la del bebé, porque ya podía dormir tiempos más largos, y sobre todo por la noche, lo bueno que no fue para nada alérgico.

Bueno, aunque todos lo vivimos de forma diferente, espero que les sirvan estas historias de cuando mis hijos nacieron y yo me convertí en mamá, y de las diferencias de su crecimiento.

 

Un abrazo