Capítulo #3: Año nuevo sostenible.

Por Catalina Herrera de Reuso.

Para mí esta es la parte más rara del año, pasó por distintos estados anímico por varias razones y todos tienen que ver con la sostenibilidad. El año nuevo desde hace varios años que me complica un poco, por varias razones. Una de ellas es porque encuentro que la licencia que se toman las personas son demasiadas, o sea, que sepamos que va a morir una cantidad de gente sí o sí, por excesos, me pone mal, no me gustan esos excesos, no me gusta estar en medio de las personas en año nuevo. Pasé un par de veces el año nuevo en Valparaíso y era como estar entre monstruos en la calle, sé que obviamente estoy viendo el lado b, pero es el lado que veo ahora. Lo que de verdad siento, es como que los otros 364 días del año, tod@s estuvieron amarrados y reprimidos, que necesitan esta excusa para hacer todo lo que no hicieron en el año. Eso me da pena, no estoy en contra las fiestas, sino que prefiero más fiestas en el año de formas menos destructivas, y en vez que sean constructivas, con más amor.

Lo otro que me choca totalmente en el año nuevo son los fuegos artificiales. Me encantó la noticia este año que hubieron algunas comunas que simplemente no lanzaron fuegos artificiales (por distintas razones), yo estoy totalmente de acuerdo. Me encantaría que se eliminarán, creo que el año nuevo es extremadamente antropocéntrico, es como que si no existiese nadie más nada más en el planeta que nosotros, que como nosotros decidimos que se cumplió un año ese día tenemos derecho a bombardear el planeta. Los fuegos artificiales causan daño, los animales sufren por las explosiones y generan también gases y residuos que contaminan. Lamentablemente, mientras la mayoría de las personas está mirando al cielo viendo luces que los maravillan, que les dan minutos de felicidad, yo estoy pensando en los animales que están sufriendo (no me refiero a mascotas, sino a animales en general) y todo lo que se está contaminando. Creo que hay otra forma de hacerlo, es importante el ritual, de acuerdo, pero no encuentro que sea sano como lo hacemos, deberíamos evolucionar a otra forma de celebrarlo.

Y por último, lo otro del año nuevo que me carga, es la basura. Me alegré mucho cuando vi que Valparaíso disminuyó considerablemente la basura generada.
Con  REUSO, participamos en una alianza de organizaciones que se llama Consciencia Colectiva, nos juntamos para hacer fuerza, en el fondo para educar, hacer cambios en la sociedad. Y este año, al igual que otras organizaciones en el país, hicimos campaña por un año nuevo sin cotillón sin basura, en el fondo menos basura más amor. Salimos a la calle, dimos muchos abrazos, la campaña fue «más abrazos menos cotillón». Las personas en la calle lo recibieron súper bien, feliz, muchas se comprometieron a no usar plástico este año nuevo. Lo hermoso fue el amor y los resultados, todos los que hicimos campaña, nosotros y todos los otros que hicieron campaña a nivel nacional, logramos un poco el objetivo que fue concientizar y bajar la cantidad basura. Cuando vemos en la playa restos de plástico que sabemos que llegan al mar, que se los comen los peces, que muchas especies mueren, los pájaros mueren, y sólo por una alegría momentánea y pasajera.
Yo, prefiero ser feliz los 365 días del año, trabajar en el amor hacia el otro los 365 días del año y en año nuevo celebrar, pero tranqui en casa y hacer un ritual sin generar daño a los demás seres vivos y al planeta. No sé si lo entienden, pero a mí me produce Paz. Los invito a experimentar, experimentar ser de una manera que te dije tranquilo realmente con tu espíritu, que te deje tranquilo con tu conciencia. Y a ser feliz, ser feliz y amar, no solo a las personas a que te rodean, sino al planeta completo los 365 días del año.

Cariños y bienvenidos los comentarios que construyan.

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