Capítulo 2: Nuestro viaje hacia Cero Desperdicios-ZERO-WASTE

Nadie quiere hablar del desperdicio, y tampoco imaginar donde termina, pero es hora de admitir que vivimos en una cultura «desechable». Sin embargo, no tiene por qué ser así. Cero desperdicios es una filosofía de vida, que requiere tomar conciencia de lo que consumimos a diario con el objetivo de transformar nuestra relación con las cosas y modificar nuestra conducta ‘desechable’ a una basada en la sostenibilidad. Lo que contribuye de manera abismante a nuestros desechos es la gran cantidad de plásticos que producimos a nivel mundial. Creo que el empaquetamiento es insostenible y realmente innecesario. ¡Es por esta razón que como familia hemos decidido partir por lo más difícil!  Intentamos comprar productos que no estaban empaquetados y les iremos contando los desafíos y los cambios conductuales de cada integrante de nuestra familia; Renato (4 años), Josefina (8 años), José (mi esposo) y yo (Paulina).

Nuestro primer paso: Reducir el consumo de plástico de una forma gradual

Como les contaba, optamos por reducir, de la mejor forma posible, la cantidad de residuos relacionados con el plástico, ya sea los envoltorios y/o productos empaquetados con plásticos, y con ello minimizamos también el uso de las bolsas plásticas. ¡Sabíamos que era un GRAN desafío!  Teníamos claro que este viaje en el que nos embarcaríamos como familia iba a requerir mucho esfuerzo y que era probable encontrarnos con muchas barreras que sobrepasar.

Para partir, pusimos atención a los productos que comprábamos y hacíamos el ejercicio de preguntarnos: ¿se reciclan fácilmente?  Por ejemplo, el vidrio y el cartón son más fáciles de reciclar y tardan menos tiempo en descomponerse y, sobre todo, son muchos menos dañinos para el medio ambiente.

También decidimos proponernos metas mensuales. Los tres primeros desafíos fueron los siguientes:

  1. No a las bolsas plásticas. Nos preocupamos de siempre tener bolsas de género a mano y en un lugar accesible para todos. Esta tarea fue asignada a Josefina. Ella siempre se preocupa de que las bolsas estén en el auto o en las bicicletas cuando salimos de compras. ¡Y lo más importante de recordarle a Papá! Esta meta no fue tan difícil, ya que era parte de nuestra costumbre hace ya un tiempo, pero ahora es una decisión consciente y asignada a nuestra hija mayor.
  2. Evitar comprar agua en botellas de plástico. Las botellas de agua no siempre son totalmente reciclables, y generan un problema a nivel mundial. La mejor opción es tener tu propia botella y llenarla con agua de la llave o como alternativa, filtrarla. En nuestra casa, cada uno de nosotros tiene su propia botella, y no nos olvidamos de llevarla donde vayamos. ¡A Renato le encanta su botella azul!
  3. Utilizar nuestros propios contenedores para comprar: Visitamos una tienda que vende productos a granel e hicimos una lista de productos que podíamos comprar (azúcar, harina, avena, café, fideos.). Fue entretenido para los niños elegir los productos y ser parte del proceso. ¡Estaban ansiosos por hacer su primera compra, y llegar a casa sin residuos!

Hasta aquí por hoy, el próximo miércoles, les seguiré contando nuestra historia de familia hacia una vida sin desperdicio. Espero que se animen y puedan empezar a tomar sus propias medidas. Los invito a elegir una acción mensual que los ayude a reducir su desperdicio…¿se animan? Ojalá me cuenten! Cariños a todos l@s futuros padres y madres sustentables!!!

Pali