Amor complementado

Por Angel Valenzuela

Hoy me tocó contar mi confidencia. Y quiero que sepan que muchas veces leo y pienso en las que han escrito los demás, pero reconozco que evito comentar para no generar disputas jaja.

Estuve pensando en algo que la mayoría sentimos en nuestro interior, y es que me caaaaaarga que la gente me diga que debo criar a mis hijos siendo casi un dictador y creando una cierta distancia entre nosotros. Pero hoy me referiré a todo lo contrario, usando el punto de vista del amor cercano que les entregamos, y cómo lo hacemos, porque creo firmemente en que nuestros pequeños aprenden cómo funciona el concepto del amor mediante la manera en que lo demostramos a nuestra pareja.

Recuerdo que cuando era pequeño, pasé por muchas cosas, muerte de un hermano, separación de mis padres, muchas mentiras y para cerrar ese libro lleno de capítulos llamado Infancia, terminé viviendo con mis abuelos maternos casi toda mi adolescencia.

Hoy veo a mis pequeños y pienso en mi mismo a esa edad y me pregunto, ¿que hizo falta para que las cosas fueran completamente distintas?. Tengo cuatro hermosos pequeños, un pequeño-gigante de 11 años, la princesa de 3 años y mellizos de poco más de un año y medio, llegando estos dos últimos completamente de sorpresa!. Y con mi compañera vivimos una vida tan loca, ajetreada, agotadora, llena de altos y bajos, de muchos sentimientos, que muchas veces entre todo el mismo ajetreo de esforzarnos por ser esos padres que queremos llegar a ser, olvidamos que no por estar casados hemos dejado de ser novios, recordando que en el momento del noviazgo es cuando uno muestra su mejor perfil, y hacemos todo por demostrar a la otra persona nuestros sentimientos.

Son dos amores completamente distintos, pero que a la vez se complementan de una manera extraordinaria.

Cuando llegamos a ser padres, conocemos un amor nuevo, nunca antes experimentado, un amor que llena y acaricia el alma con cada logro de un hijo, y que sufre a cabalidad con cada dolor o caída, sentimientos muy potentes, un amor que solo los que somos padres hemos llegado a conocer. Por otro lado existe ese amor que se ha ido moldeando a lo largo de nuestra formación, un amor que al momento de conocer a esa persona con la cual queremos pasar el resto de nuestra eternidad, nos produce sensaciones extrañas, ansiedad por estar a cada instante con esa persona, ese amor que, cuando la ves, se sienten mariposas en el estómago, y es capaz de ser un amor muy creativo y luchador.

Creo que ese es el amor que debemos mantener vivo, que debemos demostrar frente a nuestros pequeños, habrá momentos en los que tendremos que esforzarnos un poco más por sacar ese novio que llevamos dentro y hacer algo lindo, o novedoso, o frente a un desacuerdo ceder, decirle frente a nuestros hijos, «te amo» a nuestra compañera, abrazarla, besarla, ver un programa juntos en la noche”…hay muchas maneras de hacer prevalecer ese amor. Sé que muchas veces por el afán del día a día, por el cansancio, rutina o el motivo que sea, todos hemos pasado, estamos o pasaremos por ese momento de ser más papás y menos pareja, pero nunca debemos olvidar eso, que aparte de que debemos mantener ese amor vivo, tanto por nosotros y nuestra compañer@, debemos siempre recordar que hay pequeños que se están formando mediante nuestros ejemplos, y uno de ellos será el cómo demostrábamos amor a su madre o padre.

Me encanta ser padre, y apoyo cada tipo de enseñanza que sea implementada en base al amor, me encanta el concepto de crianza respetuosa, aunque a veces cueste mantener la paciencia y aplicarla, amo a mis pequeños, como dije antes, amo en demasía ver sus logros y sufro como nadie cuando su experiencia por esta vida les trae pruebas dolorosas. Pero por sobre todo, amo a mi compañera eterna, de la cual sigo sintiendo mariposas en el estómago cada vez que usa un vestido lindo o se afana por verse hermosa. Yo, espero esforzarme lo suficiente para que mis hijos aprendan de sus padres, como funciona y se demuestra este amor.