Abrazando mi propia sombra y mi maternidad

Por Nora Scabini

Soy Nora Scabini, madre de Josefa 6 años Y Augusto 9 meses, Educadora de Párvulos – Psicopedagoga y esposa, si así en ese orden porque así me siento.

Me gustaría contarles mi experiencia maternando, y como fui descubriendo mis sombras y matizando este proceso día a día. Siempre estuvo en mis prioridades y deseos el ser madre pero lo que nunca dimensione,es lo arduo y agotador que pudiese llegar a ser, pero a la vez tan reconfortante proceso.

Mi primera experiencia con Josefa la disfrute mucho, mi embarazo fue bien acompañado, el parto también pero tuvo sus matices en cuanto al proceso de exterogestacion, en donde me sentí sola y agobiada y por primera vez me enfrente a mis sombras, mis miedos, experiencias vividas en mi infancia que nublaron mi proceso de crianza. No todo el tiempo fue así, pasó el tiempo y pude reencontrarme como madre, mujer y profesional e ir disfrutando cada etapa junto a mi pequeña apañadora, lo digo así porque acá en mi segunda maternidad  ella cumple un rol fundamental.

Después de 5 años decidimos ser padres nuevamente, el proceso fue muy solitario, lo digo así ya que mi esposo le toco estar lejos de casa repetidas veces y mi red de apoyo no es muy amplia o no lo era hasta entonces, y ahí estaba ella mi Josefa apañando cada antojo, cada dolor de espalda y eligiendo junto a mi cada prenda  para la llegada de su hermanito. En Julio del año pasado llego a nuestras vidas Augusto Matías un parto respetado pero en donde la salud me jugo una mala pasada hemorragia y nauseas no me dejaron disfrutar ese instante de apego al nacer, y al llegar a casa me vi enfrentada a mis sombras más oscuras, mis miedos afloraron, y sentía que la situación a la que me veía enfrentada madre de dos pequeños no era lo que realmente quería en ese momento, lloré mucho, noches de desvelos con angustias y ahí estaba ella observándome y abrazándome , sosteniéndome como nadie más lo hacía, mi linda hija mayor. Con apoyo de mi familia, y amigos cercanos pude salir de esa tiniebla oscura en la cual estaba y a medida que pasaron los meses logre verme nuevamente ahí estaba yo la Nora firme y asumida que mi realidad era esta y la quería abrazar y vivir plenamente. No puedo olvidar que en este proceso a diferencia del anterior conocí personas que hicieron este camino  único, con una palabra de aliento, un abrazo, brindándome un tiempo para mí entre otras cosas, pero que sin duda sin eso tampoco  hubiese podido mirar la luz que tanta falta me hacía. Y tampoco podría dejar de agradecer la contención a Claudio, esposo y padre de mis niños el cual dentro de sus posibilidades apoyo cada momento y dio espacio para que esta nueva maternidad la enfrentara de mejor manera.

Mi maternidad la podría definir activa, soy una madre juguetona, querendona y disciplinada en ocasiones, adoro cantar, disfrazarme inventar juegos y reírme de mi misma, y esto no lo podría haber logrado sino hubiese encontrado el equilibrio emocional y de identidad personal para enfrentar mi realidad de madre de dos. Sin duda el encontrarme con mis sombras en dos ocasiones me hizo reflexionar lo importante que es asumir la realidad con mucho  amor, con una buena red de apoyo, pedir ayuda si la necesitas, soltar y vivir el día a día como el mejor regalo que pudieses tener. Mis sombras en esta segunda maternidad me abrazaron, me contuvieron y me enseñaron tanto que sin ellas no sería la misma madre que soy ahora.

Ahora vivo el día a día, paso a paso y busco siempre ser la mejor madre para mis niños, pero sin dejar de lado todo lo que tengo para entregarles con mis matices oscuros y claros y  acariciando cada aprendizaje que me da la maternidad y el ser madre de Josefa y Augusto que amo con el alma.

 

 

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